En mayo de 1999, María Victoria Lata, de 17 años, falleció por un tumor fulminante. La tragedia que dio origen a una mítica banda del oeste

Mavirock: la banda que surgió del dolor

Por Hernán López

Dos de los integrantes de Mavirock, mítica banda del oeste, le abrieron las puertas a El diario para poder contextualizar con emoción y pasión el relato de una historia poco convencional pero sumamente esperanzadora y movilizadora, que comenzó, se extiende y continuará bajo la presencia espiritual de María Victoria o, simplemente, “Mavi”.

Tal vez uno de los posibles comienzos de esta historia sea el 22 de mayo de 1999 cuando por culpa de un tumor fulminante partió hacia la eternidad María Victoria Lata con sólo 17 años recién cumplidos. Otros dirán que todo comenzó mucho antes.

foto_notaEn tiempos de adolescencia, cuando “Mavi” y su interminable lista de amigos se juntaban en su casa en plena ciudad de Ramos Mejía para compartir desde la música de bandas como Los Redondos, Las Pelotas, La Renga o los Rolling Stones; pasando por las lecturas, charlas y debates de índole filosófico o social, gracias al estrecho vínculo con la realidad y el compromiso por causas tales como los desaparecidos o los derechos humanos que ella misma pregonaba.

Lo que tienen en común un comienzo y otro es que los dos se unifican estrechamente en la figura de Mavi: un ser lleno de vida y luz, muy amiga de sus amigos, con marcados signos de liderazgo y la solidaridad como uno de sus máximos estandartes.

“Lo que nos motorizó a hacer todo esto fue Mavi. Nunca hubo un origen ni material ni de popularidad, ni de banda siquiera. Fue un origen no planificado. Nosotros la tomamos mucho como ejemplo. Ella nos demostró toda la garra y el espíritu de lucha que le puso a esta enfermedad terrible desde el primer momento. Siendo una adolescente, encaró su tratamiento con una valentía increíble. Mavirock, envuelve la mística de una banda que nació del dolor pero que apostó a la vida y a la solidaridad con la música como motor principal”, expresa

Silvia Cattino, nada menos que la madre de Mavi, a cerca del motor y la razón de ser del grupo.

“Desde que ella tenía 9 años que empezamos a llevarla a ver a Los Redondos”, comienza relatando Silvia sobre la incursión de aquella pequeña en el mundo del rock.

“Desde muy chica, también tenía una inclinación por escribir. Siempre le inculcamos la lectura. Por este motivo, el padre (Luis Rolando Lata) le regalaba muchos libros de autores como Ernesto Sábato, Henry Miller, entre otros tantos”. “Su sueño era ser periodista”, agrega en medio del relato Ernesto Salinas: viejo amigo de Mavi, guitarrista, vocalista y compositor de los temas junto con Luis quien, a su vez, también se encarga de todo el arte gráfico.

Luego de algo más de un año de tratamiento, finalmente el día menos esperado llegó. Y, tal como reza aquel dicho que lo que no se transforma muere, la partida física de Mavi trajo consigo un renacer. Una intensa llama que nunca más se apagó y seguirá encendida por siempre.

“Una vez que ella partió físicamente, le cambió la vida a todo su entorno. De estar postrados en la cama a raíz del profundo dolor y no saber para donde correr, sus amigos propusieron que los domingos, que eran los días de mayor tristeza, fuéramos a tocar, a zapar los temas que a ella le gustaban en la sala de ensayo de un conocido”, relata Silvia, la baterista, sobre los comienzos de la banda. Con el tiempo el dolor se fue canalizando cada vez más con estas reuniones. Hasta que en 2004 se presentaron en vivo por primera vez en el viejo “Coyote” de Ramos, con la intención de rendirle un homenaje a quien, sin quererlo, se erigió como la luz que guía sus caminos. Algunos pocos temas propios, y gran cantidad de covers de Los Redondos, Sumo o Las Pelotas fueron las primeras melodías de una banda que apenas lograba visualizar aquella intensa luz: Mavirock. Poco tiempo después, esa suerte de tributo se repitió en varias ocasiones debido a la gran convocatoria y respuesta de gente amiga que ya prestaba su incondicional apoyo. Los ensayos se hicieron cada vez más continuados y con ellos se fueron delimitando con mayor precisión los roles de los integrantes

del grupo.

foto_maviEn la actualidad, con el carisma de Luis y el empuje de Silvia quienes se constituyen como los dos pirales espirituales de esta banda de amigos estrechamente unida, Mavirock ya cuenta con 3 discos de estudios editados de manera totalmente independiente: Cartas Marcadas (2005), Tercer Ojo (2008), y el flamante A la Deriva… (2011).

-¿Qué sienten interiormente en cada show?

(Silvia) -Yo siento que durante el concierto tengo una fortaleza que no es sólo mía. Que hay una energía que me excede y hace que termine tocando más fuerte que cuando empecé. Una energía que no es solamente de Mavi sino de mucha gente que quizás también ha tenido una pérdida y se fue acercando a nosotros preguntándose cómo hicieron éstos para salir adelante. Por esto en nuestros shows la gente percibe una mística, una energía y una alegría muy especiales porque pasan cosas muy lindas.

(Ernesto) –Cada show es un homenaje a Mavi. Por eso se proyectan imágenes suyas permanentemente.

Nosotros ensayamos cuatro o cinco veces por semana porque queremos que suene recontra bien,

fundamentalmente por respeto al público. Respetamos todos los arreglos y tratamos de sonar en vivo

mejor que en el disco.

Emulando a aquellas virtudes que María Victoria supo forjar en vida, Mavirock posee su costado solidario bien delimitado, teniendo en cuenta que la gran mayoría de sus shows son a beneficio de una causa noble o institución pública. Como así también gran parte de lo que perciben a través del dinero que ingresa por la venta de los discos, remeras, o entradas para los conciertos. De tal forma que, ningún integrante vive de la banda sino todo lo contrario: en más de una ocasión hasta deben poner dinero de sus bolsillos para cubrir ciertos gastos.

Otra expresión de lo que era o deseaba ser Mavi se cristaliza en la revista (Mavirock revista) que la banda produce cada vez que reúne el dinero como para hacerlo. Gracias a los aportes e ideas iniciales de Adrián De Paoli, viejo amigo de Luis, el sueño periodístico que alguna vez dijo tener aquella adolescente algunos años atrás también se hizo realidad. “Hay gente que conocía la banda y no la revista o viceversa. Es todo muy loco. De a poco se fue unificando todo”, sostiene Silvia.

A la hora de los agradecimientos que tuvo la banda a lo largo de este recorrido, hay uno muy particular que sobresale del resto: “cuando Mavi ya no estaba bien, el Indio (Solari) la llamó y se acercó para darle ánimo. Algo que fue una verdadera inyección de vida para ella. Uno de los últimos momentos de felicidad y de alegría que tuvo fue cuando habló con el Indio para su cumpleaños. El gesto que tuvo él, no lo vamos a poder pagar ni con todo el dinero del mundo. Por eso le estamos eternamente agradecidos, siempre resaltamos su humanidad y sensibilidad y, en parte a raíz de esto, hacemos algunos temas de los redondos en nuestros shows. Para Mavi él era una fuente de inspiración y un ejemplo a seguir”, señala la mamá.

En la actualidad, la vieja habitación de María Victoria se transformó en una suerte de templo o santuario donde aún viven sus fotos y recuerdos. Los cuales también se hacen presentes dentro de la casa, donde se ubica la pequeña pero acogedora sala de ensayo. “Yo tengo la certeza de que los seres luminosos que no están con nosotros, que despegaron de su cuerpo físico, nos acompañan, nos guían. Y siguen su crecimiento en otro plano que no es este pero que está cerca al nuestro. Lo que queremos junto con el papá de Mavi es que todo esto perdure, continúe, cuando nosotros ya no estemos en la banda. Que los chicos, sus amigos, tomen la posta y sigan recorriendo este camino juntos”, finaliza Silvia emocionada. Lo cual seguramente se cumpla gracias a esa llama que permanecerá por siempre encendida. Cada vez que la letra del tema llamado “Elegía” resuene diciendo: “creo verte allí feliz gozando de un pogo infernal”.